Cerámica como testimonio: IEII UFRO inaugura muestra arqueológica de la colección Ñielol 1

En la entrada del Instituto de Estudios Indígenas e Interculturales (IEII) de la Universidad de La Frontera (UFRO), el público podrá conocer piezas cerámicas del Periodo Alfarero Temprano, en un espacio que invita a reflexionar sobre la memoria, la historia y la continuidad cultural del pueblo mapuche.

Con la inauguración de un nuevo espacio museográfico, el Instituto de Estudios Indígenas e Interculturales (IEII) de la Universidad de La Frontera incorporó una muestra de la colección arqueológica Ñielol 1, compuesta por vasijas y fragmentos cerámicos mapuche pertenecientes al Periodo Alfarero Temprano (300–1000 d.C.).

La colección corresponde a un conjunto de materiales recuperados en un sitio arqueológico de contexto funerario ubicado en los faldeos del cerro Ñielol, en la ciudad de Temuco. Entre las décadas de 1960 y 1980, en el marco de las investigaciones y rescates arqueológicos encabezados por el arqueólogo Américo Gordon, fueron hallados diversos materiales en el terreno donde funcionó el antiguo Liceo Tecnológico (Industrial B-22), actual Liceo Bicentenario Tecnológico de La Araucanía.

Patrimonio, territorio y memoria

El Periodo Alfarero Temprano se caracterizada por la presencia y desarrollo de la producción cerámica, junto con prácticas vinculadas a la horticultura, la caza, la pesca y la recolección. En este contexto, las piezas que conforman la colección Ñielol 1 constituyen testimonios materiales que permiten aproximarse a distintas formas de habitar y relacionarse con el territorio.

Entre las piezas exhibidas se encuentran metawe (jarros), pichi metawe (jarros pequeños), rali (platos), ragchalla (ollas), además de cuencos y escudillas. Sus características tecnológicas y decorativas aportan información sobre las prácticas alfareras desarrolladas por las comunidades del territorio. Algunas piezas conservan improntas vegetales, aplicaciones de engobe y representaciones inspiradas en anfibios, dando cuenta del conocimiento de los materiales y de las técnicas utilizadas en su elaboración.

Valentina Maldonado Albornoz, licenciada en arqueología del IEII a cargo de esta colección, destacó el valor de estas piezas como testimonios de la relación entre las personas y el territorio: “A través de estas piezas podemos conocer cómo las personas habitaron este territorio; cómo se relacionaban con el paisaje y hacían uso de los recursos de su entorno para transformarlos, haciéndolos parte de su vida cotidiana. Para el pueblo mapuche, el territorio no es únicamente un espacio físico, sino también un lugar de memoria, relaciones y significados. Para ellos, las piezas arqueológicas permiten establecer vínculos entre el pasado y el presente, mostrando la continuidad. Por eso, Ñielol 1 es una huella del pasado que nos conecta con la historia del pueblo mapuche”.

Resguardar el patrimonio para las futuras generaciones

El Dr. Nicolás Saavedra, vicerrector de investigación y postgrado de la UFRO, destacó la importancia de este hito para la UFRO: “Para nosotros es sumamente importante este momento, es un momento que marca el inicio de la visibilización de esta colección que nos ha acompañado durante varios años ya, pero que hoy quisimos darle este realce para destacar la importancia que tiene para nosotros, no solo la intercultural, sino que también la conexión con el entorno y el territorio. Esta muestra esperamos que sirva como un punto de encuentro para el proceso formativo, por supuesto, para que empecemos a visibilizar también nuestro patrimonio arqueológico”.

Las piezas que forman parte de esta colección, son una fuente importante de información sobre la vida cotidiana, la alimentación, las prácticas ceremoniales y las formas de organización de las comunidades que habitaron el territorio. Su estudio ha permitido reconstruir conocimientos que han permanecido resguardados durante siglos y comprender la diversidad cultural que forma parte de la historia regional.

Con esta muestra arqueológica, el IEII reafirma su compromiso con la difusión y puesta en valor del patrimonio, generando y promoviendo espacios que favorezcan el diálogo entre el conocimiento científico, la memoria del territorio y las perspectivas de los pueblos indígenas, contribuyendo a la valoración de la historia que sustenta el presente.

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